En la actualidad, nuestro país se encuentra influenciado por diversos tipos de culturas, esto ha provocado que seamos una mezcla de costumbres y tradiciones de muchos lugares. No solo tenemos una identidad compartida en cuanto a tradiciones sino que también en nuestra forma de vestir.
Últimamente, la moda europea se deja ver con mayor claridad en nuestras calles. Por ejemplo: botas, abrigos y bufandas son algunos de las prendas que más se observan. Cabe destacar, que no solo es ropa y costumbres sino que todo esto está en una sola estructura. Si observamos a nuestro alrededor, tenemos muchos centros comerciales con ambientes que no pertenecen a nuestro país.
Por ejemplo, La Gran Vía. Estar dentro de este lugar es como estar en otro país, las instalaciones y el ambiente nos transportan hasta la gran vía de algún país europeo como por ejemplo la gran vía de Madrid en España, no con tal magnitud claro pero se nota que los arquitectos se esforzaron por lograr algo lo más semejante posible.
Sin embargo, esta nuevas identidades no se construyen simplemente para que los salvadoreños disfrutemos de estos bellos establecimientos sino que también para que aquellos que nos visitan por cualquier razón, ya sea turismo o negocios, no se sientan tan lejos de su casa. En este sentido se busca atraer a los visitantes y mostrarles que nosotros también estamos preparados para recibirlos.
Pero no solo los centros comerciales son focos de turismo en nuestro país también lo son las pocas costumbres que aun nos quedan. Les quiero contar algo: En un lugar, un poco escondido de nuestro país, hay un pueblo llamado Juayua. Al principio, nadie, bueno casi nadie, sabía que existía hasta que un día se le ocurrió a un cierto comité explotarlo como turismo y se inventaron la “Feria Gastronómica”, que consiste en un sin fin de comidas para degustar y además de eso muchas ventas artesanales, música y otros atractivos como el conga bus y el trencito de Juayua. Desde entonces, para ser exactos 1997, Juayua se ha convertido en uno de los lugares más famosos de El Salvador.
Sus habitantes, acostumbrados a interactuar con gente extraña y de otros idiomas, se esmeran porque esos turistas que llegan ansiosos de probar esas exquisiteces se vayan satisfechos y regresen pronto. No ha sido fácil para ellos ya que deben lograr adaptarse a esos comportamientos.